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Hepatitis A y B

Dr. Ciro Francisco
Serrano * Epidemiólogo /
Coordinador delegacional de Salud
Pública en Saltillo, Coahuila, IMSS


El grupo de enfermedades conocidas como hepatitis representa un proceso inflamatorio del hígado que es el órgano de mayor tamaño del organismo (pesa 1kg y medio) y que tiene múltiples funciones tales como la eliminación de sustancias del organismo; almacenar y biotransformar las sustancias que recibe del torrente circulatorio; biotransformar y acumular sustancias útiles para el organismo como la glucosa en forma de glucógeno, los aminoácidos, las grasas y las vitaminas A y B12; eliminar los glóbulos rojos viejos y participar en la formación de los nuevos; intervenir en la coagulabilidad de la sangre; regular la utilización del hierro para formar hemoglobina; transformar y eliminar el ácido láctico detoxificar o atenuar el efecto de las sustancias tóxicas.

Entre las múltiples causas de la hepatitis se encuentran los virus, el alcohol, los medicamentos y las drogas. Desde la época de Hipócrates se conocía como icterus infeccioso, en alusión a un dato clínico que le es característico y que consiste en la ictericia o coloración amarillenta de la piel y los ojos.

Las presentaciones más frecuentes de las hepatitis son las causadas por los virus de la hepatitis A y B y se reconoce como un problema de salud pública debido a que puede causar brotes y epidemias.

HEPATITIS A
Aspectos epidemiológicos
Aunque puede afectar a cualquier grupo de edad sin distinción de sexos predominantemente con la infancia y la adolescencia, así como la deficiente higiene de los alimentos, lo cual explica qué se debe que los riesgos de brotes se incrementan en las zonas marginadas o con deficiencia en los servicios sanitarios básicos como agua y drenaje, además de los diversos sitios de convivencia susceptibles como guarderías, escuelas, prisiones, campamentos militares y de trabajo.

Agente causal
El virus de la hepatitis A (VHA) es un enterovirus, que es una clasificación de los virus que habitan de manera transitoria en el aparato digestivo humano, donde los anticuerpos se pueden detectar al inicio del cuadro clínico y pueden persistir durante toda la vida. El VHA ha mostrado una gran resistencia a los procedimientos de desinfección, es estable al calor (hasta 60°C por hora), su infectividad se puede preservar con factores favorables de temperatura y humedad hasta por periodos cercanos a un mes después de haberlo desecado, incluso si se conserva en congelación. Sin embargo, el cloro lo destruye, al igual que hervir el agua por lo menos durante cinco minutos.

Cómo se transmite
El VHA se encuentra en las heces de los infectados y se transmite con el contacto humano por la vía fecal-oral y de hecho, la mayor parte de las infecciones se originan en un miembro del hogar; el virus puede ser infectante desde una semana antes del inicio de la ictericia y hasta dos semanas después de iniciado el cuadro clínico. El periodo de incubación oscila entre 15 a 45 días (30 días promedio).

Manifestaciones clínicas
Una gran proporción de personas puede cursar con la forma asintomática, lo que significa que la enfermedad les puede pasar desapercibida. El resto tiene un inicio agudo de síntomas y signos clínicos como:

Malestar general
Pérdida de apetito
Náusea
Vómito
Dolor abdominal
Fatiga
Fiebre que generalemente no rebasa los 38.5°C
Crecimiento del hígado
Creciemiento del bazo
Inflamación de los ganglios

Esta fase puede durar de manera variable de cinco a siete días y excepcionalmente hasta dos semanas y posteriormente se presenta la conocida como fase ictérica que tiene las siguientes manifestaciones:

Coluria, o sea coloración oscura de la orina
Ictericia en la piel y conjuntivas
Acolia, o sea ausencia de coloración de la orina
Estos son los datos más característicos de los enfermos que pueden durar desde unos pocos días hasta 4 a 8 semanas y que en los niños coincide con una atenuación o incluso desaparición de los síntomas de la fase anterior, por lo que recuperan el apetito y el malestar general desaparece, mientras que en los adultos pueden persistir o incluso exacerbarse.

Cómo se diagnostica
Principalmente se establece la sospecha de acuerdo con la edad, los servicios básicos de vivienda, los antecedentes de contacto con enfermos y, sobre todo, por las manifestaciones clínicas.

Al mismo tiempo, en el laboratorio las llamadas pruebas de funcionamiento hepático aparecerán alteradas por el aumento sobre todo de la bilirrubina directa y las transaminasas. La determinación de anticuerpos IgM para el VHA permite establecer un diagnóstico de mayor precisión.

Tratamiento
El tratamiento consiste en medidas generales que destacan la importancia del reposo en cama, el cual se guardará de acuerdo con la intensidad del cuadro clínico. La dieta estará regulada por la tolerancia del paciente, pero será semilíquida con indicación de jugos, caldos, frutas, verduras y se cambiará gradualmente según la aceptación del enfermo casi siempre muy estrechamente relacionada con la disminución de los síntomas gastrointestinales.

El tratamiento antiviral de la hepatitis A no tiene gran utilidad, por lo que se recomienda garantizar las medidas de sostén del paciente como son la dieta y el reposo.

Prevención
Lo primero es lavarse las manos con jabón después de usar el baño y manejar pañales y, sobre todo, antes de preparar los alimentos. Es necesario garantizar que en las escuelas y guarderías haya lavamanos y jabón al alcance de todos los niños. Por otra parte, la vacuna contra la hepatitis A puede proteger a ciertos grupos de población o a quienes viajan a zonas endémicas. También se usa la inmunoglobulina humana para obtener protección a corto plazo y en este sentido su aplicación resulta útil dentro de las dos semanas posteriores al contacto con enfermos infectados por el VHA.

HEPATITIS B
Aspectos espidemiológicos
Los grupos más afectados por la hepatitis B son los adolescentes y adultos, aunque también se puede presentar en grupos de edad menores y en trabajadores de la salud.
Esto se explica por los múltiples mecanismos de trasmisión como son la vía parenteral (la sangre y sus derivados), las secreciones corporales, el contacto estrecho o permanente con un enfermo, las relaciones sexuales sin protección y de la madre a su hijo en el momento del parto. Por otra parte, la adopción de medidas preventivas en donadores de sangre y órganos ha reducido la probabilidad de trasmisión por la vía parenteral.

Agente causal
El virus de la hepatitis B (VHB) se clasifica como un Hepadnavirus, el cual daña al hígado humano (hepatotrófico), y se sabe que de un 5 al 10% de los pacientes que lo padecen evolucionarán a las formas crónicas.

Cómo se transmite
Durante muchos años se creyó que la transmisión se daba solamente por vía sanguínea (parenteral), pero diversos estudios establecieron nuevos mecanismos como son a través de relaciones sexuales, el uso de jeringas contaminadas principalmente en adictos a las drogas intravenosas, el material para tatuajes e incluso el empleo compartido de cepillo de dientes y rastrillos con portadores, además de la vía transplacentaria o durante el paso del producto por el canal del parto. El periodo de incubación es más largo que el de la hepatitis A con un promedio de 90 días con rangos de 60 hasta 180 días.

Manifestaciones clínicas
Se ha encontrado en diversos estudios que de un 30 hasta un 70% de los pacientes cursan asintomáticos. Y que la sintomatología varia en función de factores como la edad, el estado inmunológico y la etapa en la que se detecta. Los síntomas y signos son prácticamente iguales a los de la hepatitis A:

Fatiga
Pérdida de apetito
Náusea
Vómito
Dolor abdominal
Fiebre que menor los 38.5°C
Crecimiento del hígado
Crecimiento del bazo
Rash cutáneo
Dolor en las articulaciones
Coluria o sea coloración oscura en la orina
Ictericia en la piel y las conjuntivas
Acolia, o sea ausencia de coloración de la orina

Cómo se diagnostica
En la mayoría de los casos se diagnostica de manera casual por las manifestaciones clínicas que pueden ir desde una presentación ictérica o una forma subclínica con datos inespecíficos. Se realizan entonces pruebas de función hepática que muestran un patrón diferente al que causa el VHA, ya que en la hepatitis B se prolonga la elevación de las transaminasas y la bilirrubina, y el diagnóstico confirmatorio se realiza principalmente con la determinación de antígenos y anticuerpos específicos por serología:

El antígeno de superficie para la hepatitis B (AgsHB) que identifica si se trata de una infección aguda
Los anticuerpos core contra la hepatitis B (Anti HBc)
El antígeno e de la hepatitis B (AgeHB) que permite valorar el grado de infectividad

Tratamiento
La forma aguda de la enfermedad se puede resolver sin dejar secuelas en un promedio de 4 a 8 semanas que deja inmunidad natural permanente con el desarrollo de anticuerpos (Anti HBs). No existe actualmente un tratamiento específico para la hepatitis B aguda, recomendándose solamente un manejo sintomático. Se deben realizar pruebas de la función hepática y AgsHB para descartar el paso de la enfermedad crónica, Sin embargo, en una pequeña proporción de los adultos y en la mayoría de los niños la infección progresará a portador asintomático o en forma de hepatitis crónica. En éste último caso se utilizan medicamentos diversos como son el interferón alfa, lamivudina o adefovir que buscan básicamente detener la progresión de la enfermedad inflamatoria hepática y por lo tanto el desarrollo de la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular; eliminar la infectividad del enfermo con la consecuente prevención de contagio, además de mejorar la supervivencia y elevar la calidad de vida del paciente.

Complicaciones
Aproximadamente un 5% desarrollará el estado de portador crónico, y de estos una cuarta parte puede desarrollar cirrosis, insuficiencia hepática y carcinoma hepatocelular.

Prevención
Para prevenir la enfermedad en los niños se recomienda iniciar la vacunación contra la hepatitis B desde el primer año de vida, por lo que actualmente el Sector Salud la aplica en tres dosis a los dos, cuatro y seis meses de edad, combinada en la vacuna pentavalente con la inmunización contra la difteria, la tos ferina, el tétanos y las formas invasivas de la bacteria Haemophilus influenza B. Se administra por vía intramuscular y forma parte del esquema básico de vacunación. A los doce años de edad se aplica la vacuna antihepatitis B en dos dosis.

En cuanto a los adultos se recomienda

Usar preservativo
No utilizar jeringas contaminadas
No compartir artículos personales como cepillos de dientes o navajas de rasurar
Evaluar los riesgos antes de hacerse perforaciones
Si sabe que es portador no done sangre ni tejidos*

Datos importantes

HEPATITIS A
Riesgo de cronocidad
Periodo de incubación
Transmisión
Inicio de síntomas
Convalecencia
No
30 días en promedio
Fecal-oral (alimentos-agua contaminada)
Agudo
De uno a dos meses

HEPATITIS B
Riesgo de cronocidad
Periodo de incubación
Transmisión

Inicio de síntomas
Convalecencia

90 días en promedio
Secreciones corporales como sangre, semen; madre a hijo, contacto directo con personas infectadas
Insidioso
Hasta seis meses

Artículo de la revista Salud
de Mayo 2005
Sección: Cuerpo y mente
 

 


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