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Esteatosis hepática no alcohólica
La esteatosis es la acumulación de grasa en el hígado. Esta acumulación puede causar inflamación del hígado, lo que se conoce como esteatohepatitis y consecuentemente evolucionar hacia la fibrosis hepática y cirrosis...



Trasplante hepático
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El trasplante de hígado es una solución real con un alto nivel de éxito.



HEPATITIS C

La infección por el virus de la hepatitis C es una causa frecuente de cirrosis (hígado pequeño con pérdida de sus funciones) y la razón más común para trasplante de hígado.

La mayoría de las personas (80%) que adquieren el virus de la hepatitis C no eliminan el virus de su organismo. La gravedad de esta enfermedad es que la infección persistentepor el virus de la hepatitis C lleva a inflamación del hígado (hepatitis crónica), que produce fibrosis hepática (cicatrización del hígado) y, con el tiempo, lleva a la cirrosis (hígado pequeño o pérdida de sus funciones). Cuando una persona padece cirrosis por el virus de la hepatitis C es posible que desarrolle cáncer del hígado.  
El virus de hepatitis C apenas se descubrió en 1989.


El virus de la hepatitis C se descubrió en 1989, antes se le conocía como hepatitis no-A, no B. En nuestro país la principal forma de contagio es la transfusión de sangre o de productos derivados de la sangre (plasma, plaquetas, crioprecipitados, albúmina) recibida antes de 1992, año en el que se empezaron a hacer pruebas a toda la sangre que se donaba, para rechazar la que estuviera contaminada con el virus.



 


La gravedad de esta enfermedad es que la infección persistente por el virus de la hepatitis C lleva a la inflamación del hígado que produce fibrosis hepática y con el tiempo lleva a la cirrosis.

¿ Qué tan frecuente es la hepatitis C ?

Se calcula que en el mundo hay aproximadamente 300 millones de personas afectadas. Como es una enfermedad crónica tiene un impacto socioecómico muy importante.

En México se han hecho estudios para conocer la prevalencia de la enfermedad, entre el 1.2 y 1.8% de la población está infectada por el virus de la hepatitis C (aproximadamente 1’500,000 personas).

¿ Cómo se adquiere ?

Los factores de riesgo para que una persona adquiera la infección son:

Transfusión de sangre o sus derivados (plasma, plaquetas, factores de coagulación,     albúmina) recibida antes de 1992.
Operaciones, parto complicado o aborto antes de 1992, si existe duda de haber recibido     transfusión de sangre.
Uso de drogas inyectadas.
Perforaciones en el cuerpo (piercing).
Tatuajes.
Punción accidental con agujas contaminadas
Hemodiálisis.
Padecer hemofilia, por la transmisión frecuente de sangre y sus derivados.
Contacto sexual: es una forma rara de transmisión, la pareja estable de una persona     infectada rara vez está infectada. La promiscuidad sexual es un factor de riesgo para     adquirir la infección (2-12%).
Transmisión de una madre infectada a su hijo cuando nace (riesgo de 2-7%); la     alimentación del seno materno no es un factor de riesgo para transmitir la infección al     niño.
En algunas personas no se identifica un factor de riesgo para haber adquirido la     infección (transmisión esporádica).

¿ Qué síntomas puedo tener ?

La mayoría de las veces, al contraer la infección no ocurre ningún síntoma. Sólo el 25% de las personas que adquieren el virus de la hepatitis C tienen síntomas de infección aguda. Las molestias son: debilidad, falta de apetito y color amarillo de la piel.

En pocos casos la hepatitis aguda es grave.

De acuerdo con varias investigaciones, del 60 al 85% de las personas que contraen el virus desarrollan infección persistente. La hepatitis crónica puede ser asintomática o, a veces, puede sentirse fatiga o dolor en el lado derecho del abdomen, debajo de las costillas.

Con el paso de los años (10 a 30 años), la inflamación del hígado lleva a que funcione menos (cirrosis).

¿ Cómo puedo saber si la tengo ?

Si usted tiene algún factor de riesgo para la infección por el virus de la hepatitis C debe consultar a su médico.

Actualmente existen varias pruebas disponibles para diagnosticar la infección por el virus de la hepatitis C; son análisis de una muestra de sangre y se basan en la detección de anticuerpos (sustancias de defensa producidas por el organismo) contra el virus.  
Se calcula que hay en el mundo aproximadamente 300 millones de personas afectadas.

Las pruebas se llaman: ensayo inmunoenzimático (EIA, Enzyme Immuno Assay) de tercera generación y ensayo inmunoabsorbente recombinante (RIA, Recombinant Immunoblot Assay). Son pruebas muy acertadas porque diagnostican la infección en el 99% de los casos.

Hay pruebas especiales que sólo se practican en caso de duda o en personas con defensas bajas (con cáncer, SIDA y otras enfermedades).

Es posible conocer, mediante pruebas de biología molecular que se realizan en pruebas de sangre, si el virus se está multiplicando y qué tan activa es esa multiplicación (carga viral).

Si se encuentra la infección (resultado positivo en las pruebas de sangre), su médico solicitará análisis de sangre para evaluar el funcionamiento del hígado y saber si está inflamado (alanina-aminotransferasa); si los estudios están alterados en dos ocasiones o más en un período de seis meses, debe recibir tratamiento contra el virus de la hepatitis C.

¿ Cómo se adquiere ?

Existen normas internacionales para administrar tratamiento a las personas con infección por el virus de la hepatitis C. Si usted padece la infección debe acudir con un médico especialista en hepatología o gastroenterología, y él hará las evaluaciones necesarias para saber si usted requiere o no tratamiento.

No todas las personas a las que se diagnostica la infección por el virus de la hepatitis C deben recibir tratamiento, sólo si los estudios indican que padece inflamación persistente del hígado, como se mencionó anteriormente.

El tratamiento más efectivo es la combinación de dos medicamentos:

    Interferón pegilado(Peg-interferón) a-2b o a-2a en inyección que debe aplicarse de
    manera subcutánea.
    Ribavirina (en tabletas).

El tratamiento se da por seis meses o un año, dependiendo del tipo de virus de la hepatitis C que esté causando la infección (hay varios tipos, y se clasifican de acuerdo con su genoma).

Los medicamentos tienen efectos adversos: es decir, causan síntomas y reacciones que pocas veces pueden hacer que se suspenda el tratamiento, sin embargo, su médico sabrá cómo calmar esas molestias.

Es importante que durante el tratamiento tenga una atención médica periódica. También es muy importante tomar los medicamentos con regularidad para que el tratamiento sea efectivo.

Con el tratamiento oportuno se puede conseguir detectar el virus en la sangre, evitar la hepatitis crónica, revertir el daño del hígado cuando no es avanzado y, sobre todo, evitar el desarrollo de cirrosis.

La buena respuesta al tratamiento contra el virus de la hepatitis C depende de varios factores, algunos propios del virus y otros de la persona que está infectada.

Cuando se padece infección por el virus de la hepatitis C es importante no consumir alcohol y mantenerse en un peso adecuado, ya que, de acuerdo con los resultados de varias investigaciones, se sabe que el consumo de alcohol y el sobrepeso son factores de riesgo para que la enfermedad avance rápidamente.

¿ Qué puedo hacer para prevenirla ?

No hay vacuna efectiva para prevenir la infección por el virus de la hepatitis C.  
La mayoría de las veces, al contraer la infección no ocurre ningún síntoma

Ya se han mencionado los factores de riesgo para contraer el virus de la hepatitis C.

En la actualidad se hacen pruebas a la sangre que se dona para saber si está contaminada con el virus de la hepatitis C y, si es así, desecharla, por lo que la transfusión de sangre y sus derivados ya no es un factor de riesgo importante en nuestro país.

Actualmente los factores de riesgo más importantes son:
el uso de drogas inyectadas,
hacerse tatuajes y
perforaciones (piercing).

La pareja sexual estable de una persona infectada por el virus de la hepatitis C tiene un riesgo bajo de contraer la infección (2-6%), no se recomienda el uso de condón, pero el uso de éste sí puede disminuir el riesgo de contagio.

Una persona infectada debe evitar compartir objetos personales como rastrillos y cepillos de dientes, porque pueden ser una fuente de infección.


Sitio Oficial de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática ( FUNDHEPA )